Evitar el estrés innecesario de la planta generando un ahorro energético que se manifiesta en mejor calidad y producción.
Reducir sensiblemente el consumo de agua y fertilizante.
Reducir el consumo de fitosanitarios al mantener una planta “más sana”.
Obtener un mayor rendimiento económico del cultivo aportando, ademas, mas sostenibilidad con el medio ambiente.